María Luisa Ginesta, través de su experiencia, nos invita a enfrentar sin temores episodios de abusos, que a la mayoría de las mujeres nos han ocurrido. La propuesta es más viable de lo que pensamos: superar la victimización mediante un aprendizaje profundo, con el objeto de avanzar, conocernos y aceptarnos. Compartir estas vivencias nos permitirá comprender qué es la sororidad en tanto somos mujeres solidarias y generosas con nuestro género. 

 

Esta historia de luces y de sombras nos lleva de la mano en una lectura dinámica y sin descanso. La protagonista emprende este peregrinaje desde el temor y la duda hacia un final incógnito que puede llevar a cualquier parte.

 

La viajera convoca voces diversas que emergen desde el pasado, como ese maravilloso personaje –la tía abuela, ya fallecida- que dialoga con la autora desde sus escritos. Ella va iluminando en la protagonista una nueva aproximación a las cosas con su bello lenguaje, que resulta sorprendentemente vigente. 

 

El itinerario por el que la autora nos lleva está marcado por la integración de aquellas voces, junto con la capacidad reflexiva y la hondura de introspección de la protagonista.

 

Con su lenguaje formal-informal, espontáneo y a la vez lúcido e inspirado, esta narrativa consigue no solo involucrar al lector con la historia, sino también de laprotagonista. Le permite también despertar en él preguntas que tal vez tenía dormidas, entregándole, como regalo, una llave para resolverlas.

 

Luz María Edwards

 

@lasllavesdelachica